La experiencia comunicativa puede parecernos común, todo el tiempo intercambiamos mensajes. El ser humano participa desde corta edad del intrincado proceso que implica comunicarse sin conocer a fondo en qué consiste. Sin embargo, existe un conjunto de reglas inherentes a la comunicación que suelen pasar desapercibidas, cosas que hacemos de manera mecánica tras haberlas aprendido hace mucho tiempo, como manejar o andar en bicicleta. Comunicar es una actividad intrínseca a la condición humana, es quizá por ello que a menudo somos poco responsables o conscientes de qué comunicamos y cómo lo hacemos. Ahora bien, los aprendizajes adquiridos, me refiero a la forma de comunicarnos, rara vez se cuestionan a no ser que violen alguna regla clara de interacción. Es importante ahondar en ello porque la manera en que aprendimos a construir la realidad está íntimamente ligada a la comunicación.

Ceberio, a lo largo de sus desarrollos, expone una clara y sencilla radiografía de la comunicación. El texto nos invita a tomar un rol más comprometido y consciente en la forma de comunicarnos, con el fin de obtener mejores resultados a la hora de interactuar. Reflexiona sobre el universo de la comunicación humana, el lenguaje verbal, los canales de información —visual, quinestésico, auditivo, olfativo, gustativo— sobre el lenguaje no verbal, además, realiza apuntes interesantes sobre el uso del espacio y el cuerpo, la microgestualidad, el contacto físico y los significados contextuales de diversos gestos. Profundiza las limitaciones que pueden existir dentro del marco comunicacional, como el contexto, las características del interlocutor y las reglas de la lengua. Toma en cuenta las estructuras cognitivas de los individuos: sus valores, creencias, ideologías, historia, modelos específicos, pautas familiares y socioculturales. Es un documento que nos invita a cuestionar las estructuras caducas, esas que obstaculizan la interacción con los demás. Invita a tomar un rol activo y responsable en la comunicación. En el último capítulo Ceberio sintetiza 25 pequeñas fórmulas para evitar malentendidos a las que llama condiciones básicas para una buena comunicación:

 

 

1.Abandone la creencia de que solamente se puede comunicar con la palabra: toda conducta es comunicación.

2.Por lo tanto, es imposible no comunicar. Haga lo que haga cuando está con otra persona, estará comunicando.

3.Se debe entender que incluso el silencio es una respuesta.

4.Los gestos, posturas corporales y movimientos que tanto usted como sus interlocutores realicen, son estímulos o respuestas a la hora de comunicar.

5.No actúe de acuerdo con lo que supone que el otro dijo o hizo. Corre el riesgo de lanzar una bola de nieve cuya trayectoria puede resultar imparable.

6.Cuando observe el gesto de la pequeña herradura entre las cejas y la frente arrugada, antes de pensar si el otro se siente molesto con usted, pregúntele si es así o si, por ejemplo, le duele el estómago.

7.Si escuchó una palabra con una entonación ambivalente -esas expresiones irónicas y sutiles en las que uno no sabe si es calificado como un genio o como un estúpido- siempre, siempre, pregunte en qué sentido deberá interpretarla.

8.En cualquiera de las formas en que se exprese su interlocutor, si tiene dudas sobre el significado, tome como regla: antes de suponer pregúntele al otro acerca de su supuesto, o simplemente qué es lo que quiso decir.

9.En cualquier diálogo la pregunta es un elemento básico, por lo tanto, es importante evitar los sobrentendidos.

10.Cuando no entienda lo que intenta comunicar el otro, no lo deje pasa, ni se inhiba: metacomunique, es decir aclare cuantas veces sea necesario.

11.No trate de depositar las culpas en su interlocutor. Es muy importante que entienda que cualquiera de sus comportamientos influye en su oyente, por lo que, ante cualquier problema con él, usted será coproductor del mismo.

12.Por lo tanto, trate de no ver la paja en el ojo ajeno y reflexione preguntándose qué hizo usted para colaborar en la reacción de su interlocutor.

13.¿Quién nos hizo creer que somos dueños de la verdad? Cuando le imputamos al otro que está equivocado, en realidad le estamos diciendo que no piensa como nosotros. El respeto hacia la persona del interlocutor y a su mensaje es esencial para la buena comunicación.

14.Cada vez que hablamos no sólo transmitimos un mensaje, sino que enunciamos nuestro modelo de pensamiento, nuestras creencias y nuestros valores.

15.Uno de los elementos más valiosos para una comunicación funcional es tener buena predisposición tanto para escuchar como para transmitir.

16.La buena comunicación se sustenta no sólo sobre la base de la claridad del mensaje en contenido y forma de expresarlo, sino también en la buena relación entre los comunicadores.

17.Ser respetuosos con lo que se nos comunica y en lo que comunicamos implica fundamentalmente respetar la libertad de expresión del interlocutor, siempre que éste no propase nuestra propia libertad.

18.En las relaciones más cercanas es importante reforzar los lazos afectivos en la comunicación, puesto que la comunicación también es esencialmente afecto. Con las palabras y los gestos se transmiten, además de información, emociones y sentimientos.

19.Para favorecer el entendimiento claro del significado del mensaje del otro es de gran utilidad colocarnos en su lugar, es decir, enmarcar lo que el otro nos dice en su ideología, modelo de pensamiento, historia, creencias y valores personales.

20.Si la comunicación es afecto, en el diálogo con las personas a las que nos une el amor es necesario evitar inhibiciones y mirarse, tocarse, reconocerse, escuchar en el sentido más profundo de la expresión.

21.No se deben evitar ciertos temas que circulan de forma tácita; es preciso atreverse a hacerlos explícitos.

22.Cuando uno está comunicando debe focalizar la atención en el interlocutor en la conversación, es decir, debe centrarse en el tema, en el interlocutor y evitar las dispersiones contextuales.

23.Hay que escuchar al otro sin el deseo de que el otro diga lo que yo deseo escuchar.

24.Escuchar al interlocutor sin la necesidad de responder algo. O sea, liberarse del automatismo de tener siempre que dar una respuesta acerca de lo que el otro dice.

25.Al escuchar, es importante no interrumpir el discurso del otro creyendo que lo que falta ya se conoce.

 

MPS Yohanna Guerra